Decir que no

Será la falta de costumbre, pero una de las cosas que más me ha costado hacer en los cerca de 4 meses que llevo en K Fund es decir que no a determinadas oportunidades de inversión.

Personas que se molestan en escribirte, que (a veces) te entregan de antemano todo lo necesario para que puedas entender el producto o servicio que tienen en mente, que dedican una hora de su tiempo para estar al teléfono contigo y explicarte por qué lo que han creado puede tener sentido para ti como inversor… y aún así, ese esfuerzo se ve recompensado con un no.

O, en el mejor de los casos, con feedback concreto sobre por qué no creemos que sea invertible (retornos mínimos esperados, escalabilidad, repetibilidad y barreras de entrada) y los motivos que nos llevan a no apostar por ella.

Me gusta y nos gusta dar feedback que puede estar sustentado en años de experiencia en el sector (que no es mi caso) o en nuestro propio análisis en base a información de mercado, pero cuando eso no es posible creemos que es mejor hacer una cosa: evitar excusas absurdas y ser sinceros.

Y es que la mayoría de las veces, la razón última para decidir no invertir en determinados proyectos es otra más sencilla: el creer tener mejores oportunidades encima de la mesa a las que dedicarle dos recursos limitados, tiempo y dinero.

El tiempo y el dinero es finito para todo el mundo, pero cuando tu objetivo es el de construir una cartera de 20 participadas en los próximos años y hay que escoger entre decenas de proyectos nuevos cada mes, el trabajo se vuelve todavía más complicado.

Son recursos limitados que tenemos que asignar de la mejor manera posible según nuestros criterios. Y aún así nos equivocamos, mucho, y dejamos pasar oportunidades de inversión que probablemente se acaben convirtiendo en grandes empresas.

Por eso, preferimos ser transparentes en vez de opacos, preferimos ser sinceros y, amablemente y con todo el respeto del mundo, dar las gracias por haber pensado en K Fund como posible inversor y desearle al emprendedor toda la suerte del mundo.

El tiempo para los emprendedores también es oro, y nosotros no somos quién para que lo gasten sin motivo. La verdad, aunque severa, es amiga verdadera.

Imagen | Josemdelaa